Alicante entierra el 77% de su basura y nadie lo llama crisis medioambiental

Escrito por Greene Waste to Energy

23 de abril de 2020

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A continuación mostramos el artículo completo

 

La jovencita Greta Thunberg que ha removido los cimientos de las consciencias de miles de personas sobre los efectos negativos del Cambio Climático afirmó ante dirigentes internacionales en la cumbre de Polonia del pasado año aquello de que “no podemos solucionar una crisis sin tratarla como una crisis”. Y ahí estamos, sabemos que Alicante recicla apenas un 8% de la basura que genera en un año y seguimos sosteniendo un modelo de gestión de residuos que se basa en medidas inmovilistas y parte en prejuicios del siglo XX arrastrados al siglo XXI.

Las cifras de residuos que terminan enterrados en la planta de la ciudad de Alicante (el 77% de las 212.494 toneladas que se gestionan, según el artículo publicado en este medio el 26 de agosto) demuestran tres cosas. Una, que estamos ante una crisis; dos, que el modelo de finales del siglo XX de gestión de residuos no está siendo útil; tres, que los prejuicios sobre gestión y valorización de los años 80 no pueden frenar la aplicación de nuevas tecnologías del siglo XXI. Y también demuestran una realidad, que a pesar de todo seguimos sin actuar como si estuviéramos en crisis. Sin mover nada, sin dudar de nada, sin plantearse nada nuevo.

Estos lastres hacen que sea materialmente imposible desarrollar una verdadera Economía Circular que no sólo se base en la sustentación de negocios redondos, como es enterrar sin más, sino en la generación de un modelo de reducción de residuos, recuperación y reciclaje, y en último caso, su valorización siempre y cuando sus efectos en la atmósfera serán cercanos a cero. Hay que hacer caso a Thunberg y llegado a este momento “lo único sensato es tirar del freno de mano”.

Porque seguir igual, no hacer nada, también es una forma de actuar. De dejar pasar el tiempo y de seguir enterrando lo que nos molesta a la vista, con tasas de recuperación mínimas y de reciclaje testimoniales. Todo ello, para seguir enterrando basura bajo nuestros pies como único remedio, sin pensar que faltará suelo para esconder aquello que hoy parece que nos sobra. El redactor de Información, Andrés Valdés, lo describe claramente en su artículo: “Cifras deprimentes de reciclaje y de gestión de residuos en la ciudad de Alicante”. Una situación que, por desgracia no es la excepción, sino lo común en casi todos los territorios.

Hace falta un cambio, hace falta menos marketing y más acción. O más acción con mejor marketing. Las plantas de este siglo no pueden funcionar con modelos de gestión del siglo pasado. Hay que mejorar las políticas de gestión de residuos para hacer frente a los objetivos de 2030, que a día de hoy tan lejos tenemos de conseguir. Y Alicante, toda la fachada litoral del Mediterráneo, debería hacer un esfuerzo extra para ello, puesto que estamos en unas de las zonas donde los efectos del Cambio Climático impactarán con mayor fuerza.

Primero debemos apostar por reducir nuestra cantidad de residuos. Tenemos que lograr una optimización de los sistemas de reciclajes integrales de todos los materiales, y modernizar nuestras plantas de tratamiento de residuos para que esa cifra del 8% conocida en la ciudad de Alicante se pueda multiplicar por 10 a corto plazo. Y en último paso, lograr aplicar una valorización de aquella fracción rechazo imposible de reciclar para abandonar para siempre la opción del enterramiento de residuos bajo la alfombra de la vergüenza de aquellos que no se atreven a hacer otra cosa. Tecnología suficiente hay, y fondos económicos también si entendemos cual es la prioridad que nos marca la adolescente sueca en nombre de las futuras generaciones que habitarán este planeta: “Ustedes dicen que aman a sus hijos por encima de todo, pero les están robando su futuro ante sus propios ojos”, nos decía con crudeza.

Y lo cierto es que el futuro ya está aquí, tenemos soluciones para hacer frente al presente y mejorar la vida de los que están por venir. Tenemos la tecnología, el conocimiento y la capacidad de revertir lo que nos contaba el periodista en su artículo, que nuestras cifras sigan siendo deprimentes para que nuestro futuro termine siendo descorazonador.

Juan José Hernández Samaniego

CEO de Greene Waste to Energy

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